Estaba en el último año del colegio antes de entrar a la universidad, decidida pero no convencida en estudiar Arquitectura. Era otro día más de orientación profesional, ya saben, cuando van profesionales a contarnos cómo fueron sus experiencias académicas y laborales para darte una idea de cuál podría ser tu futuro si eliges estudiar esa carrera.
Nos dividieron en grupos. Yo pertenecía al grupo de los amantes al diseño. Debo admitir que me sentía muy fuera de lugar. Todos los que estaban allí claramente eran reconocidos por sus talentos artísticos. Yo era reconocida por ser más racional y cuadriculada, la organizada y sistemática, mis apuntes a mano parecían hechos a computador, siempre títulos en rojo y letra en un perfecto Arial 12.
Empezó la orientación y los conferencistas hicieron una pregunta:
¿Quiénes de ustedes se consideran creativos? Levanten la mano.
Fui la única persona que no la levantó.
Mi nombre es Emi y me alegra mucho que te hayas interesado en conocer un poco sobre mí. Elegí estudiar Arquitectura en la universidad, sin duda alguna la mejor decisión que pude haber tomado. La Arquitectura despertó en mí un fuerte interés por el diseño que me permitió empezar a ver el mundo de una forma diferente, mucho más consciente y sensible.
Las distintas decisiones que fui tomando en mi vida me sacaron de mi zona de confort, renuncié a mi trabajo como Arquitecta y viajé hasta el otro lado del mundo para empezar de nuevo. Viviendo en un país donde no tenía amigos, trabajo ni dinero hice lo que cualquiera hubiera hecho… estudiar. Tener mucho tiempo libre pero poco dinero puede ser una combinación fatal o una gran oportunidad para aprovechar ese tiempo al máximo y eso fue lo que decidí hacer. Comprendí que el único recurso que tenía disponible en ese momento de mi vida era el tiempo, así que decidí invertirlo en mi crecimiento personal y profesional.
Aprendí desde lo más básico a programar y fue increíble ver cómo unas líneas de código se iban convirtiendo en una página web. Una vez más quedé fascinada y entendí que aquello que amaba tanto de ser Arquitecta era cómo una idea que fue plasmado un día en un papel podría convertirse en un edificio habitable y funcional. Poder ver, tocar y sentir algo que un día fue solamente un imaginario en tu cabeza es para mí una sensación tan gratificante. Esta misma sensación la viví cuando creé mi primera página web. Prácticamente, este es el resumen de cómo terminé aquí.
Si, OAH Architecture está completamente creado por mí desde cero. Todo lo que ves en este blog fue desarrollado con esfuerzo, trabajo, muchos meses de estudio, paciencia y sobre todo mucho amor. Es un proyecto muy especial para mí y te agradezco que estés aquí.
¡Bienvenido a OAH Architecture!